¿Puede el espacio ser sinónimo de identidad?

A lo largo de la vida los seres humanos construyen relaciones con los espacios que frecuentan, relaciones que se modifican con el tiempo. En el caso de un trabajador, la relación con su lugar de trabajo en el inmediato momento de la contratación será diferente que después de llevar 20 años trabajando en el mismo lugar, como después de que se jubile.
Hay vínculos con los espacios físicos, que desde la memoria de las personas nunca serán borrados y hay otros aún más fuerte que en un determinado momento coinciden con la identidad de la persona.
El proyecto: “E.C.I.” (Espacio Como Identidad) es una investigación que toma forma dentro de una más amplia reflección sobre nuestro entorno: “Projecte: L’Entorn Urbà”, apta a individuar en el territorio diferentes realidades, dinamicas, fenómenos/fenomenologías, actividades, etc.

Al hablar de identidad cultural, necesariamente tenemos que remitirnos al espacio, que junto al tiempo, representa los principales -aunque abstractos- pilares sobre las que se constituye el hecho cultural colectivo. El espacio es el fundamento de la identidad y aquello que lo limita y define, mientras el tiempo organiza el uso que se hace de ese espacio, o sea, el ritmo de las prácticas colectivas que se dan en él.
E.C.I. a través de una mirada introspectiva quiere poner el accento sobre la relación intima entre personas y lugares por eso se empleó el recurso de la superposición de los fotogramas, que además de tener un interés plastico, explica la metafora de la identificación por medio de la fusión ofreciendo al observador una visión de conjunto de una imagen donde rostro y espacio se acaban de completar/intender/definir sólo donde coinciden.